Sobre Las Elecciones Y Los Movimientos Reformistas. ¡¡Yo No Soy Un Número!!

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Por: Marta Méndez

Si bien los procesos electorales son algo de lo cual pretendo deslindarme todo lo posible por lo que implica entrar en una discusión de esa naturaleza, me parece importante abordar los hechos actuales desde una perspectiva libertaria ya que a recientes fechas y como nunca he visto, el fervor por las próximas elecciones esta en lo más alto, a tal grado que actores políticos que anteriormente desdeñaban estas farsas hoy se suman a las filas de movimientos progresistas y enarbolan causas que apuntan exclusivamente a la reforma del Estado y por lo tanto a su especialización. Por todos lados se escucha hablar del circo electorero que va desde las campañas de aquellos que pretenden hacerse del poder hasta movimientos creados y apoyados por los sectores favorecidos con la única intención de perpetuar el sistema del cual se benefician. 

He escuchado de manera recurrente la frase “El candidato del PRI es un peligro”, a primera vista no parece tener más implicaciones que sólo lo que expresa de forma textual. Efectivamente el candidato que pretende ser presidente por parte de ese partido realmente es un peligro, representa el ala más fascista y conservadora de los sectores poderosos de este Estado-Nación, sin duda si llegara al poder nos ahogaríamos en políticas represivas y persecutorias, nos sumergiríamos en un Estado mayor de miseria. Pero, ¿cuál de los otros candidatos así como los partidos políticos que representan no son igual de peligrosos?, ¿quién de ellos no pinta un panorama similar de represión y miseria? Todos forman parte del mismo sistema y sin excepción tienen el mismo fin en común: proteger intereses de los sectores poderosos, afianzar al Estado y asegurarse, a costa de lo que sea, de mantener la estabilidad del sistema. 

La expresión que algunos se afanan en repetir: “tal candidato es un peligro”, resulta engañosa, pretenden abrir una ventana de oportunidad a los que de forma tramposa no incluyen dentro de tal oración, pretenden hacerlos parecer una alternativa más sensata dejando a un lado la realidad y su condición de riesgo que representan para todos. Cada uno de los representantes de los partidos no dudaran en usar todo su poder para destruir a cualquiera que ose cuestionar su autoridad, no lo pensaran dos veces cuando se trate de aplastar a quien amenace lo que ellos representan. Independiente del candidato que gane, seguirá manteniendo este estado de miseria que favorece a él y a su grupo. Las intenciones ruines de esta frase son el manipular y llevar a aquellos que participan en su juego electoral a emitir un voto “consciente” a favor de un grupo que mentirosamente se hace pasar por menos letal cuando en realidad representa exactamente lo mismo. 

El “descontento” por el espectáculo mediático-electoral ha generado el surgimiento de un movimiento de masas que enarbola banderas que pretenden la reforma del sistema, han recibido tanta cobertura y soporte de los medios a favor de grupos poderosos, que el rebaño ha crecido de forma exponencial, se ha visto apoyado por personajes tan diversos y tan ruines que de inmediato a cualquiera con un poco de memoria histórica, saltan a la vista serias contradicciones en su discurso de apoyo a esta corriente comparadas con sus acciones del pasado, presente y seguramente del futuro. Este “movimiento de lucha” ha caído como anillo al dedo para el Estado, claro bajo el supuesto de que no es el precursor del mismo… Porque le ayuda a que el descontento social que pudiera existir en una buena parte de la población sea encaminado justo por donde ellos, los poderosos, se benefician. Dejemos de lado el hecho de que surge de un sector fuerte de la burguesía, además de su clara postura a favor del candidato de “las izquierdas”, un movimiento tan voluble podría apoyar hasta al personaje más absurdo con tal de cumplir sus objetivos; lo que me parece importante señalar es que además de funcionar como válvula de escape, pretende legitimar la farsa sistémica en las urnas llamando al voto informado y a la participación ciudadana usando como vía los canales que el Estado proporciona, así cualquiera que sea el resultado, aunque todo este encaminado a sumergirnos más en la porquería, los participantes de dichas movilizaciones no tendrán más que acatar las peligrosas consecuencias de sus decisiones tomadas el día de hoy; entonces viene la inoperancia, la inmovilidad apática y en casi nulas proporciones la desesperación encaminada a la acción. Y lo que me parece más delicado es que quieren fortalecer esos mecanismos de sometimiento y control llamados instituciones, haciéndolas más eficientes y por lo tanto más peligrosas, ayudan a que actores públicos tan nefastos como el Estado, medios de comunicación, políticos, académicos e intelectuales, grandes empresarios, etc. recuperen la legitimidad que han perdido a causa de sus acciones de agresión contra la población. 

Considero que la lucha para alcanzar el bienestar no tiene por qué estar determinada por la agenda de los mismos sectores que nos mantienen en esta situación de miseria, mantengo la idea de que tenemos que generar nuestras propias coyunturas y tratar siempre de manejarnos de acuerdo a los tiempos que estén determinados por nuestras convicciones y visión de lucha, no tenemos por qué caer en el juego del Estado que sólo provoca desgaste, pero me parece importante fijar y dar a conocer nuestra postura de forma clara y enérgica, que es lo que pretendo hacer en este texto. 

Dejo muy en claro mi repudio a sus elecciones burguesas y a cada uno de los actores que participan únicamente para fortalecerlas, ¡yo no voto! no por desidia o apatía, sino porque estoy consciente de que cada uno de los actores políticos estatales y gubernamentales representan lo mismo, sometimiento y miseria. No hay excusas validas, las alternativas pueden ser creadas, es un pretexto absurdo decir “participo porque no hay otra alternativa”. La libre asociación entre iguales y la organización horizontal, sin pretensiones de poder, fuera de los mecanismos estatales, sin afinidad partidista, es decir libre, siempre esta disponible y es la mejor vía para alcanzar el bienestar, así como la acción directa es el único medio para la destrucción de todo lo que no me deja conseguir mi felicidad. Yo no soy un número, yo soy un ser íntegro, alegre en ocasiones, con amor hacia mi semejante y a mis camaradas, pero con odio y rencor hacia todo gobierno, Estado, institución política, social o religiosa, y hacia toda persona que pretenda ejercer algún poder sobre mí.

Hoy invito a todos, individuos y organizaciones afines a lo que este texto trata de plasmar, a que si les parece conveniente fijen una postura publica ante los acontecimientos actuales, no dejemos crecer posturas oportunistas que sólo pretenden obtener beneficio político a costa del sufrimiento y descontento, generemos una agenda de acción libertaria conjunta que no esté determinada por la coyuntura del Estado, forjemos las condiciones necesarias para que el movimiento libertario se fortalezca y crezca, no buscando “educar” nuevos adherentes, si no con la intención de conjuntar a todos aquellos que ya tienen una visión similar de las cosas, aclarando que no convoco con pretensión alguna de poder individual, de agrupación o de corriente, más bien con la idea de que unidos podremos lograr la destrucción del Estado y de todo lo que nos limita de forma más eficaz, alcanzando así la imagen de libertad que cada uno de nosotros tenemos, con sus similitudes y diferencias. 

Una vez más señalo que sé que estas burdas y tediosas palabras no son más que simples letras que quedaran vagando por la inmensidad del ciberespacio, que la acción es lo que nos define a cada uno de nosotros, pero creo que era importante que alguien se tomara el tiempo de plasmarlas.

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