El escrito y el revolucionário

Cartas de José Maria Arguedas y Hugo Blanco

Introducción de Hector Beira.

“Corazón de piedra y de paloma” Así se dirige un atormentado escritor que tiene el suicidio en la cabeza al momento de escribir al protagonista de sus historias hecho carne, es el mesías indígena que anunciaba su llegada en forma colectiva en Los ríos profundos o el que se entrega a la “pequeña muerte” en Todas las sangres, novela que el escritor hace llegar a su protagonista encarcelado para aliviarle algo su condena perpetua( que felizmente duró sólo unos años) por dignificar a través de la lucha, el único camino, a unos indios que vivían?(viven!!) como esclavos en su propia tierra. No más que siguiendo el ejemplo de su, sólo físicamente, tullido maestro allá en su infancia.

En el cuento, que sirve de analgésico a un intelectual poco reconocido en vida por la élite, vemos cómo  el nonato revolucionario se formaba oyendo las historias de un luchador, a la vez que en otros lares no muy alejados , el que sería  brillante y menospreciado escritor era criado entre los indios de cuya identidad,  con los años, haría bandera en su vida y sus escritos.

Curisoso resulta que sea el revolucionario, buen heredero de las palabras y ejemplo del Ché, quien implore a su amigo escritor que no calle sus sentimientos por muy emocionados puedan resultar.

 para leer más en El-escritor-y-el-revolucionario (1)

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