La Contrarreforma Laboral en España.

Por Hector Beira

Esa es la palabra que caracteriza la actuación de este gobierno que tiene mi país. Ganaron las elecciones en noviembre con mayoría absolutísima, con un discurso subliminal, repetido en todos los medios afines, que no son pocos, y que básicamente consistía en culpar de toda la crisis al gobierno del PSOE y que con un gobierno PP se iban a solucionar las cosas por sí solas. Por lo menos así resultó la campaña electoral, sin proponer nada, sólo criticando al gobierno y sin concretar ni una medida, casi mejor porque de las pocas cosas que se anunciaron, por ejemplo no subir impuestos, tampoco la cumplieron, además de eso sacaba pecho el ministro de hacienda ante una radio amiga diciendo que no se atrevió el anterior gobierno “socialista”.

El programa del gobierno parece consistir en continuar la labor del que debería haber sido tercer gobierno del muy conservador Partido popular en el período 2004-2008, truncado por una pésima gestión del mayor atentado terrorista que sufrió el país, que costó la vida de casi 200 personas y miles de heridos, sin contar los traumatizados por tan terrible hecho. Trataron de convencer a la población que había sido obra de unos terroristas locales (ETA) cosa que inexplicablemente les beneficiaría, pues llevaban, y llevan, años con esa bandera, persiguiendo a quienes coincidían en el discurso. Y nadie ponía en cuestión tal cosa, siendo paradigmático que si tantas preocupaciones tenía el gobierno aquel con tal banda terrorista y  tan controlados tenía a sus seguidores, o por lo menos de aquello se jactaban ¿no hubiera sido normal que el “pueblo electoral” les castigase por no haber previsto tal atentado? Por mi parte estoy convencido que si el presidente hubiera comparecido ante los Media indicando desde un principio la verdad, habrían vuelto a ganar en aras de la unidad contra el terrorismo (recuerden a Bush).

Pero no nos vayamos tan lejos, sólo puse ese ejemplo para que quien lea esto pueda entender que este gobierno “popular”, pretende terminar (e ir más allá) el programa de gobierno interrumpido por una victoria que nunca reconocieron como justa, ZP llegó en tren a la Moncloa decían e incluso algunos de estos medios cavernosos aún mantienen ese discurso y no sé si se creen esa propaganda, pero aún la vomitan.

Aparte de eso, ya se ve  por la composición del gobierno cuáles van a ser los intereses a seguir por dicho gabinete, tenemos un gobierno de tecnócratas, representantes de sus lobbys y dirigidos  por un presidente  mudo, que se dirige  al 2004 y más allá para deshacer los logros y avances( que aunque pocos) ha hecho el gobierno “socialista” siempre y cuando no costasen mucho dinero, de hecho fueron las primeras medidas en ser retiradas con la crisis( las ayudas sociales como  el cheque bebé, o la aprobación de medidas sociales dependientes de los gobiernos estaduales, pero sin implementar recursos para sostener tales políticas sociales).

Se está viendo en las reformas aprobadas como la financiera, votada también por el PSOE         (otro día hablaremos de ella). Pero centrémonos en la Reforma laboral, la que ha costado una huelga al gobierno “popular”, sin ni siquiera esperar a los 100 días de cortesía que se da a todo nuevo gabinete, pero claro pocos gobiernos han aprobado medidas tan sangrantes para la sociedad como éste, al menos en España.

Por qué una huelga a estas alturas ¿Tan mala es esa reforma? Pues depende de a quien preguntemos, pues si bien en la práctica los trabajadores ya estábamos sometidos a la arbitrariedad del empresariado, con esta Reforma se le aumentan los poderes discrecionales y con ello la precariedad a la clase trabajadora. ¿Cómo?

Para que el lector pueda entender las ampollas que levanta y las movilizaciones de unos sindicatos adormecidos exponemos a continuación las principales y más violentas medidas de dicha Reforma, aprobada por el gobierno y aplaudida y aplicada por la Patronal, esta vez sin la firma de los sindicatos “pelegos”, lo que ya da idea de la dureza del nuevo marco laboral al que nos enfrentamos, y/o deberíamos enfrentar, los trabajadores.

–         En primer lugar, hasta la aprobación de esta reforma, las empresas que quisieran despedir a un porcentaje significativo de sus trabajadores debía de justificarlo y esperar la decisión de la Autoridad Laboral (estatal o autonómica) y pagar una indemnización, equivalente a 20 días de trabajo por año a cada trabajador. Si no se respetaban esas causas técnicas, organizativas, productivas o económicas; la indemnización podía llegar a 45 días por año con un máximo de 42 mensualidades. Ahora, ese tope serán 33 días y 24 mensualidades, y por supuesto no se requiere autorización alguna, tan solo la previsión de que va a haber pérdidas(es decir los que beneficios serán menores que el año anterior).

–          Si la empresa  no pagaba tal indemnización, algo habitual, el trabajador debía litigar para que la  autoridad judicial reconociese esa indemnización, porque era poco común que un empresario que quisiese deshacerse de sus trabajadores fuera a pagar lo que marca la legalidad. En ese caso, el trabajador podía cobrar los llamados salarios de tramitación, esto es, el sueldo que le correspondía en la empresa en tanto durase el juicio, al final, según la sentencia se descontaban dichos salarios de la indemnización que no correspondiesen al trabajador.

Ahora tales salarios también se eliminan, de modo que si el “despedidor” no paga lo que debe, ahora 33 días y 24 mensualidades, el trabajador se lo pensará más antes de acudir a la vía judicial para reclamar las cantidades adeudadas por la empresa.

–         En cuanto a la salud laboral, antes de esta reforma, que se preocupa mucho por la clase trabajadora, el trabajador tenía derecho a baja laboral, es decir, si enfermaba podía faltar al trabajo el tiempo que requiriese para su recuperación, cobrando entre el 60 y el 75% del salario de  la Seguridad Social( el seguro público de enfermedad). Ahora también, sólo que si antes la ausencia al trabajo por enfermedad era justificado y el empresario que despidiera podía verse perjudicado en un proceso judicial que el trabajador hubiera iniciado (tampoco muy habitual). Ahora el empresario puede despedir de forma justificada y sin problemas a un trabajador que falte hasta 9 días en un mismo mes por estar enfermo.

–         Todo trabajador que entra en una empresa tiene que pasar un período de prueba, de un mes( lo habitual) aunque según la categoría profesional puede aumentarse dicho plazo, de modo que si no se pasa dicha prueba, o si al empresario no le gusta el trabajador, no tiene derecho a indemnización por despido(porque no se considera un despido) ni derecho a prestación por desempleo (1).                                                                           Ahora, las empresas de hasta 50 empleados, pueden ampliar el período de prueba hasta un año, de modo que no hay derecho a indemnización si el empresario tras mantener a sus trabajadores por ejemplo 359 días no decide renovarles.

–         Las condiciones de trabajo se negocian entre empresas o grupos de empresas y  los trabajadores o más bien sus representantes agrupados en sindicatos, dando como resultado los  Convenios colectivos, que suelen tener vigencia de 4 años. Transcurrido ese período de vigencia se renegocian entre empresas y trabajadores. Ya sea a nivel de empresa, región, país o sectorial. Obviamente, el trabajador obtiene mejores condiciones laborales allá (empresa o sector) donde esté mejor organizado o cuente con una buena y responsable representación sindical. Tales convenios suelen ser sectoriales, y en según qué sectores, las negociaciones, una vez transcurridos los 4 años de vigencia, se inician otras, que pueden durar dos o tres años. Tales convenios marcan los mínimos a los trabajadores (si bien la patronal suele tomarlo como un máximo) cuyas condiciones pueden mejorarse colectivamente en empresas o individualmente, según el grado de conciencia y organización colectiva que haya en cada empresa o sector.                                                                                                            Con esta nueva reforma, si no se llega a acuerdo (convenio) entre sindicatos y empresarios, primarán los convenios de empresa, esto es las condiciones que decida el empresario, y al trabajador que no comulgue con esta imposición… Pues hay 5 millones de parados para recordar a los que aún mantienen un trabajo lo que les puede suceder si no comulgan con las nuevas condiciones.

Hasta aquí las líneas principales que han desatado la furia de sindicatos, y sobre todo de trabajadores concienciados y conscientes de sus derechos, desgraciadamente una minoría de la clase trabajadora en la actualidad pero que va en aumento. Las medidas principales que ha causado el movimiento de unos sindicatos “pelegos” adormecidos y acostumbrados a firmar reformas laborales a cambio de mejoras para los trabajadores( y sus organizaciones). Desde 1988, año en que esos y otros sindicatos  hicieron una huelga general victoriosa al gobierno, hasta la Reforma Laboral de 2012 han sido 24 años de retrocesos laborales en los que las diversas negociaciones sectoriales entre Gobierno, empresarios y sindicatos han pactado el marco de las relaciones laborales en este país, cuya máxima ha sido siempre perder un poco para no perderlo todo. Pero ahora, parece que se pierde todo, de modo que las relaciones laborales no son sino imposiciones laborales por parte del empresario (y que ahora así se reconoce legalmente). Hay que recordar que esta Reforma ha sido rechazada por los “pelegos” que se han mostrado dispuestos a luchar, de hecho además de varias movilizaciones se ha llegado a convocar una huelga general masiva pero por supuesto no reconocida por el gobierno ni patronal ni la UE que pide más “avances” al gobierno.

La ofensiva mediática y su asimilación o

Cómo nos venden la moto….y cómo la compramos!!

 

Por mucho que se pueda analizar el texto de la Reforma Laboral y las justificaciones de su idoneidad, lo peor de esta Reforma  no es escuchar, leer o ver en los medios de comunicación el discurso amplificado y extendido, si no de las bondades de tal reforma, sí de su inevitabilidad para continuar y evitar un rescate como el de Grecia o el de Portugal. No! lo peor es escuchar ese mismo discurso, no completo sino por fragmentos, a quienes estamos sometidos a esa arbitrariedad. ¡Eso es lo verdaderamente preocupante! Escuchar a los trabajadores, cada vez más precarios, los mismos argumentos que a una clase empresarial cada vez más ávida de beneficios. Oír a muchos trabajadores (han sido 10 millones de votos al partido gobernante) cómo se quejan de que un vecino, un primo, un conocido, etc. cobrando prestación por desempleo tiene la desfachatez de hacer un par de trabajos para complementarla y poder llegar o sobrevivir a fin de mes; de criticar a quien se acoge al derecho de baja por llevar mucho tiempo, a quien llega tarde algún día por estar haciendo otra actividad, estudiando o trabajando precariamente en otro centro. De aplaudir las sanciones o justificarlas, de ofrecerse a hacer horas extraordinarias, al precio mínimo tasado por el empresario teniendo una jornada parcial sin reclamar aumento de jornada, sin relacionar el hecho de no tener jornada completa y que se hagan horas extras. De justificar despidos en empresas que se jactan de tener beneficios millonarios, etc… Es decir de reproducir el discurso de otra clase social para no incluirse entre los perdedores.

Ante esta situación, no es de extrañar que cuando los sindicatos mayoritarios, los únicos que estos trabajadores sin conciencia conocen, y  además por la propaganda de su enemigo de clase, se deciden a cumplir su misión fundacional y plantar cara, tal noticia es recibida con indiferencia y hasta hostilidad por parte de estos trabajadores ganados por la propaganda empresarial.

Estamos ante una huelga general, la ha habido, que efectivamente no va a cambiar nada, no van a suprimir ni reformar esa cosa, pero lo que mide va incluso más allá del pulso de los sindicatos y los partidos mayoritarios, servirá para medir la capacidad de movilización de esa ciudadanía indignada que desbordó las calles hace un año y persiste en realizar asambleas en barrios y pueblos del país.

Esto es grave, mucho, porque este gobierno, para justificar sus injustificables medidas dispara contra todo tratando de neutralizar, a través de la descalificación y denigración, al todavía por nacer “adversario” de este modo se denigra a los profesionales de la educación pública por no aceptar las congelaciones de salarios y la imposición de más horas de trabajo, y  no convocando nuevas plazas, y también a los estudiantes que protestan contra unos recortes que en algunos casos ha llegado a algunos centros educativos a prescindir de calefacción y a que los muchachos estén en clase con abrigo y hasta castigar a los alumnos que muestran fotos de tal situación. De hecho hasta fueron tachados de “el enemigo” por el responsable de la “Seguridad Ciudadana” en la región, por haberse manifestado contra tal situación en la capital de una región que ha sido declarada en quiebra por la corrupta gestión de sus dirigentes(2).

Ahí está la Marcha verde, los profesionales de la educación pública que reaccionaron el año pasado contra los recortes en educación impuestos por los gobiernos regionales (estaduales), que  han organizado y secundado varias huelgas en el sector educativo. Se llama así a su movimiento por las camisetas verdes que viste con lemas por la educación pública (“Educación pública de todos y para todos”). De hecho por la elaboración de tales materiales, se ha perseguido a algunos  dirigentes de dicha marea a quienes se acusó de estar manipulados por partidos de izquierda, por haber algunos afiliados en el movimiento, y hasta de enriquecerse con la venta de dichas camisetas en manifestaciones.

Las críticas contra los profesionales de la educación también se hacen extensibles a los de la sanidad, desbordados por la falta de material y personal debido a las pocas inversiones en la sanidad pública, en contraposición con la sanidad privada. Es cierto que se hacen hospitales, pero de gestión privada, desde el parking y la cafetería hasta la realización de pruebas médicas. Y cuando los trabajadores organizados en sindicatos, protestan contra tamaña situación, son tildados de vagos, granujas, sinvergüenzas, etc…

De hecho esta ofensiva descalificadora llega también a  lo personal, a las cabezas visibles de los diversos movimientos anti privatización (3), por supuesto a los sindicatos por antiguos, pero también a los trabajadores parados (casi 5 millones) que son tildados de vagos por los dirigentes empresariales por no aceptar cualquier empleo, sin olvidarse de los migrantes, perseguidos como delincuentes por una policía nacional que descuida labores de vigilancia de la delincuencia y protección a la ciudadanía para perseguirla y reprimirla( hecho que incluso ha sido reconocido por algún sindicato policial). También  los desahuciados son puestos como morosos irresponsables que contrataron una hipoteca porque un banco irresponsable           (cualquiera de ellos) facilitaba demasiado el crédito.                                                                 Pocas voces se levantan cuando  se rescata con dinero público a los bancos, sin ni siquiera aceptar un código de buenas prácticas o un auditor público. En  cambio los defensores de estos desahuciados son tildados de vándalos porque tratan de impedir el desahucio de una vida, y los funcionarios que llevan a cabo tal trabajo son puestos como ejemplos de abnegación, sin recordar que no aceptaron sin más ese trabajo, sino que opositaron a él. Lo mismo que la policía, ya puede cometer cualquier abuso en cualquier manifestación porque no resultarán condenados, en cambio sí que resultan condenados los agredidos por estos mercenarios.

Ante tal situación, lo grave no es que un gobierno como el actual lleve a cabo esta campaña ni que sea reproducida por los medios tal cual, pues  hay pocos medios alternativos a eso, aunque en realidad hay muchos pero no llegan a mucha gente. Predominan en internet, pero en ese universo la población prefiere descargarse videos o música a noticias, incluso los militantes de los movimientos sociales nos nutrimos de los medios tradicionales, para luego criticarlos, pero no es algo que todo el mundo haga.

Y es que si bien todos seleccionamos la música que tenemos para añadirla a nuestro reproductor mp3 portátil en lugar de escuchar la radio fórmula, pocos hacen lo mismo con las noticias, con la información, de modo que parece que  los militantes vamos contra el mundo.

Todo este discurso se acepta y se reproduce gracias al discurso de la Crisis, que al igual que el hambre se convierte, con el discurso oficial, en una calamidad inevitable que requiere medidas impopulares que hay que acatar porque no hay otra alternativa, como tampoco  hay culpables, por eso se nos hacer pagar a la clase trabajadora (“que ha vivido por encima de sus posibilidades”) los millonarios rescates bancarios. Además se facilita el acceso a créditos a los municipios para que no quiebren, pero sólo para pagar deudas con proveedores (no para pagar mantenimiento de servicios públicos que beneficien a la ciudadanía) créditos que facilitarán los bancos a un interés del 5% previa concesión de fondos por el Banco Central Europeo al 1%. Créditos que se aceptan o no, sin posibilidad de negociar las condiciones.        La crisis es una buena oportunidad para hacer negocios.

A grandes rasgos, esta es la situación en España. A mi juicio, y no tardarán análisis que lo confirmen en algunos medios serios y en papel, estamos ante el inicio de nuestra década perdida, no me pondré a explicarlo porque en América ya se conoce muy bien qué sucedió, no tanto lo que hicieron los pueblos y gentes de las Américas para superarla, que va más allá de un cambio de gobierno, y que si bien está muy estudiado, en manera alguna está ampliamente difundida la actividad de los movimientos sociales o la sociedad en movimiento en Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc..

He ahí el ejemplo que la sociedad española y europea debería seguir y si no gusta por ser demasiado exótico, ahí tenemos el ejemplo del luchador pueblo griego que no se somete sin más al “rescate” de las grandes instituciones financieras y europeas( y ya lleva varias jornadas de huelga) o el de Islandia, si queremos un ejemplo de éxito, pues allá se está juzgando a los responsables de la quiebra del país.

Por tanto, y aun a riesgo de parecer demasiado antiguo y pasado de moda, sólo hay un camino que el pueblo, español y europeo, puede tomar para detener esta ofensiva neoliberal que está siendo triunfante. ¿Resignarse? ¿Negociar? ¿Transigir?

¡¡ORGANIZARSE y LUCHAR!!

 Porque como bien dice el grito de guerra

¡!!LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!!!

Notas

(1) En tal caso se puede cobrar del estado durante 4 meses un porcentaje del sueldo que se venía percibiendo, siempre  que el trabajo fuese a jornada completa y no parcial.

(2) El ex presidente de esa región (la Comunidad Valenciana) hubo de dimitir por ser juzgado por cohecho pasivo. En el juicio por jurado fue declarado no culpable, lo que  no es de extrañar pues cuando estaba siendo investigado ganó las elecciones por mayoría absoluta

(3) A una de las cabezas visibles de la marea azul ( el movimiento contra la privatización del agua en Madrid) se le acusó de ser un terrateniente por tener 4 hectáreas  compartidas con otras personas en un secarral y de tener un coche de lujo cuando no tiene ni carnet de conducir.

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