Construcciones Vrs elecciones.


Por Nayda Medrano

 

¿En qué momento se pierde el objetivo de construcción histórica y transformación social? Sucede mientras el sistema, a través del aparato electoral, seduce a las cúpulas de los institutos políticos para que en una especie de suerte de caballos de carrera, se desboquen por la ansiada administración Estatal.

La diferencia podría radicar si en esta estrepitosa carrera hubiera un proceso de comunicación certera entre el jinete y el caballo. Resulta ser que, cuando la carrera es más acérrima, el caballo tiende a botar al jinete, le estorba, sobre todo cuando este último no ejerce su fuerza de jinete, sino que pone toda la esperanza en la fuerza del caballo.

En esta especie de carrera por la búsqueda de la administración Estatal, muchos son los obstáculos que no se han superado. Para ordenar mejor las ideas del planteamiento, quisiera realizar un pequeño recorrido que nos permita posicionar los sucesos del pasado 11 de Marzo del corriente año, relativos a uno de los porcentajes más elevados de abstencionismo desde 1994 y para circunscribir estas letras aún más, hacer referencia al proceso involutivo en el que cayó la dirección del Partido FMLN y que deja como saldo, la disminución de escaños en la Asamblea Legislativa y la pérdida de importantes municipalidades.

Parte de ello, me invita a hacer una diferencia clara entre: construcción de sociedad, pensando a largo plazo y con claras intenciones de transformación y la utilización de los calendarios electorales como un medio y no como fin en sí.

Hablar de construcciones implica en primer lugar tener un objetivo bien trazado, con bases ideológicas sólidas, metas en períodos establecidos, comunicación permanente con la población para una fluida y efectiva retroalimentación. Implica por supuesto, tener claros análisis de coyuntura que permitan adecuaciones certeras sobre de el proyecto seleccionado, incorpora la insistente autocrítica propositiva, la apertura al debate, en una sola frase: la construcción paulatina y colectiva.

Hablar de participación en procesos electorales como fin, por el contrario, es mantener esa carrera de corto plazo pensando en la construcción correlativa y numérica adecuada al ejercicio estatal de administración pública. Esta no sería grave, si estuviera resuelta la construcción en sí, sin embargo, cuando elementos claves se ausentan de la primera, definitivamente la administración de la cosa pública llega a ser un ejercicio vacío de participación y sobre todo, de transmisión permanente que abone a la creación del andamiaje robusto que debe sostener las decisiones de Estado: La gente.

Sucede a mi criterio, que luego de la firma de los Acuerdos de Paz, se inicia un camino de dos vertientes. La primera: relativa a la incorporación en la vida política de un gran ejercito guerrillero que validó su participación en las reglas electorales del sistema, los tiempos y objetivos del mismo y en la cual Lejos de existir un proceso de construcción de Estado diferente, se utilizaron las viejas y gastadas bases del mismo y la segunda: La paulatina separación o alejamiento entre la dirección del instituto político, abonado por la ausencia de formación popular.

Desde que EL Salvador finalizó su propia guerra civil, varios fueron los elementos que debieron entrar en sinergia para hacer una transición sana, adecuada y sobre todo, garante de la construcción de una sociedad distinta. Podríamos citar entre ellas, la inminente necesidad de ahondar en la problemática económica del país y que sigue siendo una de las deudas más ansiadas por un pueblo que subsiste con migajas de caridad.

Se que en temas políticos, se hace álgida la discusión biliar sobre modelos económicos y sesgos ideológicos, es por ello que, un Partido Político en el afán de ser correcto a estos criterios de funcionamiento, seguramente iniciará con pequeñas concesiones. Todo en aras de la construcción del ideario, mismas que a la larga de la historia terminan siendo condenadas por los mismos electores, muchos de ellos sin identificación ideológica pues ha dejado de ser el centro de atención del proceso a transformar. Las reformas son necesarias en un proceso de transición, claro está. Pero cuando estas reformas se quedan ya en el accionar, definitivamente algo está mal. Hablamos del trámite mismo en un circuito sin fin que no da paso a la transformación.

Especial atención merece el descuido hacia la población en general a través de la necesaria cercanía física y del mencionado proceso formativo. El rol de un Partido Político es el de reivindicar lo que en mandato entrega por confianza un grupo importante de población que cree, conoce y participa de su vida, sin embargo al disminuir este vínculo, se rompe la polea de transmisión y se ejerce de manera unilateral la función de representatividad.

No critico ciegamente, con estas letras, la función legislativa o municipal que se ha realizado por dicho Partido Político. Sendos proyectos se han inaugurado y varias leyes han sido aprobadas, muchas de ellas en beneficio de la población, sin embargo, esto no ha sido suficiente veinte años después de la irrupción a la vida sistémica que rige nuestro país. Nos falta el garbo ideológico, la cercanía, la formación, la transformación, mismas que se fueron perdiendo a lo largo de la carrera electoral. No se puede ver al pueblo como un número más. Es la ciudadanía la que construye, la que participa, la critica, la que señala, la que aplaude, pero también la que castiga. He ahí la sabiduría popular.

Aún así, quisiera acotar que también la madurez política de nuestro país no es la mejor. Digamos que el nivel de abstencionismo es lógico sí y solo sí se ejerce desde una postura política clara y reivindicativa para la población. ¿Qué hubiera pasado si ese casi 50% de abstención hubiera cambiado el orden de las diputaciones? Para mostrar un ejemplo: Ciro Cruz Zepeda ya no regresa a un próximo período a su curul. Hubiera sido un mensaje contundente, claro está, pero sobre todo nos diera la posibilidad de rescatar en contextos aritméticos diferentes esa nueva construcción educativa necesaria. Que ARENA haya aumentado en más de un 50% de participación su cuota legislativa y que haya arrebatado importantes municipalidades no ha sido por su trabajo arduo en favor de la población salvadoreña, es gracias al abstencionismo, al voto de castigo que por doble filo, terminará apaleando una vez más, a nuestra gente.

Aparte de las lecciones numéricas (pensando sistémicamente) que puedan dejar este evento electoral, creo que la gran lección es para la izquierda en general mucho más allá del pesar moral de un solo partido político. Existe una izquierda dividida, que no debate, que no presenta síntomas de crecer, eso es lo más preocupante. Pasa por supuesto por el proceso de evaluación interno, en el que sea la gente la que dirija el mismo. Pasa por tener la humildad y el pudor de enfrentar los errores y abrir a la discusión. Pasa, por permitir relevos necesarios pensantes, que aporten a la transformación histórica. Pasa por tener proyectos colectivos. Si esto no es posible, definitivamente el instrumento político ha perdido su razón de ser y por ende, es imposible generar bases de construcción desde una óptica de izquierda bien definida, sólida, que avanza hacia las transformaciones. Para ello, las dirigencias deben estar claras y ser coherentes entre su pensar, hablar y actuar y en ese sentido, definirse firmemente.

En lo personal, no quisiera ser parte de un partido político que excluya a la gente, ni que construya dentro de un sistema que no me gusta ni comparto. Me gustaría un instituto que sea capaz de enfrentarse, amén de lo políticamente correcto, a lo que se debe de enfrentar. Me fascinaría un espacio en el que me sienta identificada, SI, de plena identidad, en el que pueda aprender y aportar, en el que se escuchen las necesidades colectivas y se presenta de cara a quienes se oponen a ello. Posiblemente pida demasiado, pero en la historia, los derechos y las reivindaciones solo han sido posibles, cuando un grupo de irreverentes se levanta y señala lo incorrecto para el montón.

Mi saludo fraterno, esperando reflexiones pero sobre todo la urgente propuesta y apelando a la participación activa y demandante de la población.

 

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