Agronegocio y competitividad: dos caras de la misma moneda.

Por El Observador, Guatemala.

 

El discurso y las políticas públicas basadas en la competitividad se han ido imponiendo como el modelo de desarrollo hegemónicoHabía, por tanto, una “complementariedad necesaria” para que la división internacional del trabajo funcionara. Otros signos importantes es que todos estos procesos se llevan a cabo, por un lado, bajo el ropaje de las democracias de corte liberal y el discurso de que hay que consolidarlas porque constituyen el único modelo posible para lograr la equidad, aunque la experiencia de países como Guatemala diga lo contrario.

Por otra parte, el discurso de la complementariedad basada en las ventajas comparativas ha sido sustituido por el de las ventajas competitivas, el cual dice que todos los países tienen “las mismas oportunidades de desarrollarse y competir”. Se trataría entonces de crecer a partir de volverse eficientes y competitivos en todos los campos que demanda la globalización y el mundo liberalizado del siglo XXI.

Ese es discurso hegemónico pues Guatemala continúa siendo, como antes, productor y exportador de materias primas pues las políticas públicas modeladas desde el Estado y los procesos productivos impulsados desde el empresariado guatemalteco están centrados “competitivamente” en el modelo de acumulación capitalista basado en el Agronegocio, a saber: cultivos para la producción de agrocombustibles; explotación y mercantilización de las riquezas naturales; y construcción de (para leer más click en el observador 32 competitividad)

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