La Barbarie viste negro.

Por Venancio Guerrero.

 

En el último domingo, 22/01/2012, en el municipio de São José dos Campos, Estado de São Paulo, Brasil, hubo una violación en masa de los derechos humanos. 1.500 familias son desplazadas de sus casas. Después de años viviendo con techo, alrededor de 10 años, ahora van a tener de buscar casas en el mercado inmobiliario hiper-valorado. Ahora están destruyendo casas que han tardado meses y años para que fuesen construidas. ¿Para qué?

La tierra era de un especulador, Naji Nahas, involucrado en diversos casos de corrupción y prohibido de actuar en la bolsa de valores de más de 40 países, y ahora vuelve hacía su mano el terreno, que estaba lleno de deudas no pagadas. ¿Para qué? Volverse improductivo, hasta valorar de forma tal, que produzca millones de ganancia para quedar en la cuenta de ahorros del especulador, mientras miles familias quedan sin techo.

La constitución brasileña afirma que la propiedad debe de tener función social, cabe preguntar: ¿Cual es la función de desplazar miles de familias para regresar un terreno sin uso para mantenerse sin uso? Especulación inmobiliaria hecha por dueños que nunca fueron dueños, pues ese terreno era área del Estado y apropiada mágicamente por el empresario Naji Nahas. Aquí la Policía y el

La jueza del Estado de São Paulo, Marcia Faria Mathey Loureiro, ha dado el orden de desalojo. La policía ha desplazado cobardemente miles de familias, mismo en que el Tribunal Federal, instancia superior al estadual, haya suspendido el orden. El movimiento social ha denunciado, que en el ataque de los policiales hubo muertes, y ahora cuerpos están sumiendo del hospital.

El gobierno federal ha hecho algunas tímidas declaraciones en contra, pero actúa como siempre, concilia lavando las manos. Como va por el camino del medio, no logró impedir la barbarie, pues si fueron seguir estrictamente la ley, deberían imponer la policía federal para cumplir con la suspensión del mandato de desalojo y enfrentar a la policía del Estado de São Paulo. Aquí se está gestando una crisis social.

Brasil vive en una euforia de crecimiento económico. Uno de los ejes de acumulación es la construcción civil y el mercado inmobiliario. El gobierno federal ha liberado recursos para habitación, pero una gran parte de eses recursos son créditos para comprar casas ¿Entonces? El capital inmobiliario ha empezado a alzar precios de terrenos, de casas, pues ahora hay crédito del gobierno para comprar viviendas y ellos imponen su precio.

El Estado debía controlar oferta no apenas liberar crédito. Como no lo hace, ha alimentado la dinámica de especulación inmobiliaria. Ahora con el campeonato mundial, São Paulo ha hecho diversos proyectos de ampliar líneas del metro, y la especulación se alimenta todavía más. Los precios de casas y del alquiler aumentaran en más de 100% en algunos casos, y apartamentos en el centro de São Paulo ya están más caro que en Miami.

Aquí la barbarie sucedida en São José dos Campos evidencia un contexto más grande. Una coyuntura de oferta de crédito del gobierno, de valorización inmobiliaria. Para el capital no es necesario casas construidas, es necesario casas por hacer, e la vivienda no debe de ser derecho, debe ser mercancía. Destruyendo las casas, el terreno va a ser valorado, y puede ser vendido para hacer habitación para nueva clase media, mientras que la nueva demanda generada, con los habitantes desalojados, va a valorar todavía más las casas, los alquileres. ¿Quien gana? Los propietarios de tierras, los dueños de inmobiliarias, todos menos el pueblo.

Aquí se gesta una situación insostenible para la clase trabajadora. Hay un contexto de inflación y aumento del costo de vida. La crisis económica mundial presenta señales negativos que tienden a impactar a los emergentes. La especulación inmobiliaria está creando una super-oferta de viviendas con precios supervalorados, lo que puede generar una crisis de superproducción. La barbarie se avecina y ella viste negro, usa casco y dispara en familias, al mando de los mismos de siempre, que visten corbata y se esconden por detrás de oficinas espejadas.

 

Venancio Guerrero es economista y militante del Tribunal Popular de la Tierra.

 

Notas

Videos que relatan el desalojo

http://www.youtube.com/watch?v=NBjjtc9BXXY

 

 

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